Un fin de semana en la ciudad de Cervantes

Por fin llega el viernes, es momento de desconectar de la semana y enriquecer la mente; salimos de trabajar, comemos algo, terminamos la bolsa, nos montamos en el coche y nos vamos a Alcalá. Llegamos por la tarde al centro de la ciudad y el primero que nos recibe es Cervantes, nos llama la atención la cantidad de gente que hay en la plaza, nos invitan a pasear y ver cosas. A lo primero que nos dirigimos es a la fachada de la gran Universidad, actual sede de Rectorado, nos quedamos embobados intentando desvelar que se esconde detrás, que significan todas esas figuras… Tras un rato largo de admirar todos los pequeños detalles volvemos hacia la plaza, miramos alrededor, hacia la izquierda vemos más estudiantes dando los últimos repasos a sus apuntes, nos acercamos a la puerta, convento de San Ciriaco y Santa Clara, la Facultad de filosofía y letras, nos asomamos a la puerta, nadie nos impide entrar así que accedemos, una fuente preside un gran patio, algo me llama la atención, un león con la boca abierta me recuerda a esa boca de la verdad de Roma, tras rodear todo el claustro salimos, justo enfrente las ruinas de una iglesia, nos acercamos a lo que debió de ser la cabecera, empieza a anochecer, y en el suelo vemos algo escrito referente al bautismo de Miguel de Cervantes. Nos acercamos un poco más y entramos a lo que parecen las capillas, nos envuelve una decoración árabe, nos llama la atención, paseamos por las fotografías de la historia de la ciudad y vemos que muy desencaminados no íbamos, allí hubo una gran iglesia, la de Santa María, y alrededor de ella una serie de conventos. Salimos y nos encontramos con el Ayuntamiento y un pequeño teatro, el corral de comedias, lo vemos por fuera, nos ruge el estómago y estamos algo cansados así que decidimos que por hoy ya es suficiente, nos sentamos en alguna de las múltiples terrazas que hay en la calle mayor, tomamos algo y nos dirigimos a descansar, mañana nos espera un día lleno de actividades.

Plaza de Cervantes

Amanece un día soleado, hemos descansado bien, tras una buena ducha nos ponemos ropa cómoda y nos preparamos para ir a desayunar a uno de los lugares mas acogedores de esta ciudad, “Le petit bonbon”, donde cargamos las pilas con un buen café y una deliciosa créppe. Al salir de allí continuamos por donde nos quedamos ayer, hay mucho que ven en esta ciudad patrimonio de la humanidad.

La primera parada será la propia calle mayor, una de las mas largas porticadas de Europa, según descendemos por ella nos encontramos a dos grandes conocidos, Don Quijote y Sancho Panza nos dan la bienvenida a la casa de su creador, y la familia de este, la entrada es gratuita así que, ¿por qué no echar un vistazo dentro?, se nos presenta una casa lujosa de un personaje adinerado del siglo de oro, con dos plantas entorno a un patio central, es muy llamativa, pero algo nos choca, ¿Miguel y su familia no tenían problemas económicos?. Lo visitamos todo, y a la salida, con buen sabor de boca, aunque, con esa duda apuntada ya en nuestra agenda mental, seguimos descendiendo por la larga calle, al final se encuentra la Plaza de los Santos Niños con su Catedral Magistral, es una de las dos grandes construcciones que llevó acabo el famoso Cardenal Cisneros, miramos la portada y nos entra la curiosidad, ¿se podrá subir a la torre?, y en caso positivo ¿cómo se verá la ciudad a vista de pájaro?, no nos quedamos con la duda, entramos, pagamos 3€ que nos dan acceso a todo, y para nuestra alegría también a la torre, nos avisan que la subida es costosa (350 escalones), pero que realmente merece la pena, ademas se puede admirar una bonita escalera de caracol obra del gran Gil de Hontañón. Antes de hacer piernas decidimos ver la catedral por dentro, algo nos vuelve a hacer dudar, ¿porque muchas de las capillas laterales están pintadas y no construidas?, con esa duda en la lista ascendemos a verlo todo desde lo alto, tenían razón es cansado, pero merece la pena.

Casa de Cervantes                     Catedral magistral y plaza de los santos niños

Nuestro siguiente paso se dirige hacia el palacio arzobispal, nos dicen que no es visitable al interior, pero recurrimos a YouTube, a una reconstrucción hecha por “La Luna de Alcalá”, nos muestra un palacio mudejar del siglo XIII obra de Covarrubias en torno a 4 patios y un jardín, en el que se han alojado grandes personajes de la historia como el ya mencionado Cisneros o los propios Reyes Católicos, cuando acaba el video levantamos la cabeza y anotamos otra duda más, esto es solo una pequeña parte de lo que hubo, ¿qué pasó con el resto?. Seguimos calle arriba y nos encontramos en lo que se conoce como la Plaza de las Bernardas con dos museos, el Arqueológico y el propio convento de las Bernardas. El museo arqueológico fue creado en 1997 y está levantado sobre un cuartel adaptado como convento dominico posteriormente, la entrada es gratuita así que, aunque sea solo por descubrir porque hay ventanas cerradas, entramos; se nos pasa el tiempo muy rápido en el interior viendo restos de culturas anteriores a la nuestra, desde el paleolítico a la era romana, cuando nos hemos empapado bien decidimos visitar el convento de las Bernardas; es uno de los mas importantes de clausura de la ciudad, ademas está reformado hace menos de un año para adaptarlo al ámbito museístico. Se empieza a acercar la hora de comer, pero como se dice en muchas familias: “que Dios bendiga lo que nos vamos a meter en la barriga”, así que, para adentro (precio: 2.50€). Nos encontramos un gran espacio iluminado por una cúpula oval, la mayor de su género construida en España, pero lo que nos llama son sus piezas, entre ellas, un arca del rey Carlos V que acogió los restos del cardenal Cisneros tras la guerra, un sillón del Cardenal Bernardo de Sandoval y Rojas, artífice del convento, o un faxímil de la Biblia políglota de Nebrija, entre otros.

Palacio Arzobispal                Plaza de las Bernardas

Es hora de comer, así que volvemos a la calle mayor donde nos acercamos a un restaurante llamado “El Hidalgo”, donde su vermú de barril y sus tapas generosas hacen que disfrutemos y elucubremos sobre lo visto hasta el momento.

Para bajar la comida, cambiamos de dirección, ascendemos por esta calle y volvemos a la Plaza de Cervantes, donde ayer estuvimos, pasamos por la calle libreros y nos dirigimos hacia la estación de tren, ayer un edificio nos llamó la atención, el Palacio del Laredo. Al llegar admiramos una antigua vivienda particular hecha en estilos neogótico y mudejar, pagamos la entrada (3€) y nos damos cuenta de que por dentro la belleza no se queda atrás, ademas guarda grandes tesoros como la sala de los secretos o una de los originales biblias políglotas, de las que ya habíamos visto una copia en las bernardas. Cuando queremos darnos cuenta ya casi son las 18:00, y una guía nos espera en la plaza de los Santos niños para contarnos más sobre la historia de la ciudad y solventarnos esas dudas que nos habían ido surgiendo. La tarde con ella se nos pasa volada entre historias y anécdotas, y cuando miramos el reloj en la fachada de la universidad son pasadas las 20:30, tras tomar algo y picar se los hace la hora de descansar, mañana hay que volver a casa, pero primero viajaremos a la época romana.

Palacio de laredo

Es domingo, y para completar el fin de semana nos ponemos las gafas de la antigua Roma y nos dirigimos hacia el yacimiento de Complutum,(1€) allí nos encontramos ese origen romano del que la guía nos habló ayer, paseamos por su empedrado, vemos las calzadas que llegan hasta la calle mayor y que serían el camino hacia la antigua Mérida, y entendemos su emplazamiento, el río y la naturaleza proporcionaban lo que se necesitaba. Nuestra última parada es lo que se conoce como la casa de Hippolytus (1€), una edificación del siglo III en los suburbios de la ciudad y rodeada de jardines, nos cuentan que tuvo función de, especie de, colegio para las familias adineradas. Se ve una antigua casa romana con todas sus partes importantes: tepidarium, caldarium, baños, cocina, etc., pero lo que es realmente importante de este lugar es el mosaico de los pescadores hecho por el artista por el que toma nombre la casa.
Yacimiento Complutum   Casa de Hippolytus
Tras todo ello volvemos a casa con un buen sabor de boca, ha sido un fin de semana intenso pero enriquecedor. Como recuerdo de esta gran ciudad no sólo nos llevamos conocimiento sino también dos de sus dulces típicos, las costradas y las almendras garrapiñadas…¡Como nos vamos a poner!

Gracias por leer este blog y os esperamos de Martes a Jueves y los Sábados a las 18:00 para disfrutar de esta gran ciudad.

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