Un paseo por el Mundo Egipcio del Museo Arqueológico Nacional

Hoy vamos a hablaros del fascinante mundo egipcio, donde se sigue excavando e investigando actualmente y donde se siguen descubriendo cosas nuevas cada día. No hay civilización más interesante que ésta, y es que tenemos al alcance de nuestras manos muchos objetos y piezas relevantes que alberga la colección del Museo Arqueológico Nacional en Madrid.

El Río Nilo hizo que floreciera esta civilización, con sus diferentes cataratas, su delta, hasta desembocar en el Mediterráneo. El Nilo va depositando toneladas de tierra fértil en sus orillas, de la que van a vivir muchos hombres y mujeres desde el año 3000 a.C. Las crecidas eran controladas con obras hidráulicas de drenaje y riego, y se ramificaban en una extensa red de canales. Aquella tierra llena de vida era un regalo de los dioses. Encontramos entonces una sociedad muy estratificada en la que todos, independientemente de ser campesinos, esclavos o reyes, tenían plena conciencia de ser privilegiados. Disponían de todos estos recursos naturales por deseo divino, y así repartían justicia dentro de su sociedad. Bien es cierto que la mayoría de los pueblos extranjeros les miraban con asombro o envidia.

Una de las cosas más llamativas es la importancia que tienen las imágenes en el mundo egipcio. La mera representación de seres u objetos hacía que fueran reales y cobraran vida. Para ello, las imágenes debían mostrar completos todos sus elementos esenciales, ya fuese de frente o de perfil. Dispusieron para esto la escritura jeroglífica, un complicado sistema con imágenes figurativas, esquemáticas, para representar ideas o acciones y darles vida. Más tarde se añaden signos de carácter fonético y gramatical. Sólo podían acceder al dominio de esta escritura escribas y sacerdotes de alto rango y este conocimiento fue su mejor instrumento de poder para controlar el pensamiento de la sociedad de los hombres y mujeres del Nilo.

La Divinidad es otra de las claves básica para entender el mundo de los egipcios. Las deidades podían manifestarseles a los hombres de múltiples manera, encarnándose según les convenía. Esto no representaba la totalidad del dios, sino facetas y apariencias diferentes. En la tierra se les rendía culto a sus imágenes aunque ellos solo viviesen en el Cielo, y los egipcios acogieron a un numerosos panteón. Veneraban a la misma divinidad en diferentes lugares, y a varias divinidades en otros. Además, el faraón era otro dios y así era visto por el pueblo. En la imagen rígida, con su tocado rayado, su barba postiza y la cobra real encontramos nuevamente uno de los avances egipcios: tenemos un concepto claro de la idea de faraón que ha perdurado todo este tiempo y que pervivió durante casi 3000 años.

Otra de las piezas curiosas que podemos vislumbrar son estas falsas puertas y mesas. La pregunta es para qué servían. Pues bien, separaban el mundo de los vivos del mundo de los muertos que además podían ver el exterior a través de los ojos dibujados en el centro. Labrada puede verse la escena de comida funeraria e inscripciones de invocación a una ofrenda al difunto. Se colocaban en la mesa agua y alimentos y los familiares eran los encargados de que todo este ritual saliese a la perfeccción.

Y el último pero más seductor de los temas a tocar es de la momificación egipcia. Se trata de un proceso largo y tedioso, que fue mejorando con el tiempo. Las primeras momias se envolvían simplemente en lino y resina, pero esto no ayudaba a que el cuerpo no se consumiera. Lo primero que se hacía era llevar el cadaver a la Tierra Roja, una zona alejada y con fácil acceso al río Nilo, lo que favorecía la ventilación. Antes de comenzar,se lavaba siguiendo un ritual que simbolizaba el renacimiento.

Después se colocaba en una mesa de madera, se retiraba el cerebro a través de un túnel hecho con un cincel y un gancho por la nariz. Luego se hacía una incisión en el lado izquierdo del cuerpo con una cuchilla de obsidiana y se eliminaban todos los órganos, excepto el corazón, que era el centro de la mente y las emociones. Los órganos se lavaban, se cubrían en resina, se envolvían en lino y se guardaban en los vasos canopes. 

Toda la cavidad se lavaba con vino de palma, y se rellenaba con incienso para mantener la forma del cuerpo.

Finalizando se cubría todo con natrón, que absorbía la humedad sin endurecer ni oscurecer la piel, y se dejaba durante 40 días. Una vez se cosían las incisiones y se volvía a rellenar con natrón, estaba preparado para el vendaje:372 metros de lino conseguidos por la familia y un par de semanas vendando extremidad a extremidad, palmo a palmo. Se colocaban amuletos de protección por todo el cuerpo.

Una de las más curiosas momias estudiadas en el Museo Arqueológico es la de Nespamedu, sacerdote y médico del faraón Inhotep. La cuidada momificación y las imágenes que aparecieron entre sus vendajes gracias a la prueba radiolólogicas que se hicieron en el hospital Gerión confirmaron que se trataba de una persona de alto rango social. De hecho, se ha hecho una reconstrucción facial a partir de todo lo escaneado.

Os invitamos a visitar los sábados por la tarde y los domingos el Museo ya que se abre de forma gratuita a todo el mundo y merece mucho la pena cada una de las culturas que explica.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>